El desperdicio también puede ser una señal de riesgo
Cuando una operación pierde tiempo, movimiento y recursos, también puede estar aumentando su exposición al riesgo.
Hay algo curioso que ocurre en muchas operaciones.
Un trabajador tiene que caminar varias veces para buscar una herramienta.
Un material está ubicado lejos del punto donde realmente se necesita.
Una tarea debe repetirse porque no salió bien a la primera.
El proceso se detiene constantemente por pequeñas situaciones.
Algunas actividades requieren improvisar porque las condiciones previstas no están disponibles.
Nada de esto parece, por sí solo, un gran problema.
La operación continúa.
Pero si estas situaciones se repiten todos los días, empiezan a formar parte de la manera habitual de trabajar.
Y ahí aparece una pregunta que pocas veces hacemos:
¿Estamos viendo solamente desperdicio o también estamos viendo exposición al riesgo?
Una misma condición puede contar dos historias
Desde productividad, caminar de más puede ser un movimiento innecesario.
Desde seguridad, ese desplazamiento adicional puede representar más exposición a las condiciones del entorno.
Un material lejos del punto de uso puede significar tiempo perdido.
Pero también puede significar más manipulación y desplazamientos.
Una tarea repetida puede representar retrabajo.
Pero también significa que una persona vuelve a exponerse a las condiciones de esa tarea.
Una interrupción puede significar pérdida de flujo.
Pero también puede generar presión, improvisación o cambios en la forma prevista de trabajar.
La condición es la misma.
Lo que cambia es la pregunta que hacemos sobre ella.
El desperdicio también nos habla del proceso
Cuando pensamos en desperdicio, normalmente pensamos en algo que debe eliminarse porque consume recursos sin agregar valor.
Pero existe otra posibilidad:
utilizar el desperdicio como una señal para mirar el proceso con mayor profundidad.
¿Por qué esa persona tiene que caminar tanto?
¿Por qué ese material está allí?
¿Por qué la tarea necesita repetirse?
¿Por qué el proceso se interrumpe con tanta frecuencia?
¿Por qué alguien necesita improvisar para poder continuar?
Las respuestas pueden llevarnos mucho más allá de la productividad.
Pueden mostrarnos cómo está diseñado realmente el trabajo.
Y eso es importante porque muchas veces la operación termina compensando con esfuerzo aquello que el sistema no resolvió mediante diseño.
Cuando las personas compensan las fallas del sistema
Una operación puede funcionar durante mucho tiempo gracias a la experiencia de sus trabajadores.
Ellos saben dónde está cada cosa.
Saben cómo resolver una interrupción.
Saben qué hacer cuando falta un material.
Saben cómo adaptar una tarea cuando las condiciones cambian.
Desde afuera, puede parecer que el proceso funciona.
Pero existe una pregunta importante:
¿El proceso funciona bien o las personas están haciendo que funcione a pesar de sus condiciones?
Cuando la respuesta depende demasiado de la experiencia individual, aparecen oportunidades para mejorar el sistema.
Porque una buena operación no debería necesitar que las personas compensen constantemente sus propias deficiencias.
Hay una forma diferente de mirar estas situaciones
Si queremos reducir estas exposiciones, no necesariamente tenemos que empezar agregando más controles.
También podemos preguntarnos:
¿Por qué existe esa condición en primer lugar?
¿Por qué el trabajador tiene que desplazarse?
¿Por qué el material está lejos?
¿Por qué la tarea se repite?
¿Por qué el proceso se interrumpe?
¿Por qué hemos aceptado como normal una forma de trabajar que genera esfuerzo, variabilidad o exposición innecesaria?
Este cambio de pregunta nos lleva a mirar el problema desde el diseño del proceso, y no solamente desde el control del riesgo.
Precisamente en ese punto aparece una forma de trabajo especialmente interesante para la seguridad:
Lean Safety.
No como una colección de herramientas, sino como una manera de identificar y eliminar desperdicios y condiciones innecesarias del proceso que también pueden estar generando exposición al riesgo.
Si eliminamos un movimiento innecesario, quizá estamos reduciendo tiempo y también exposición.
Si acercamos los materiales al punto de uso, quizá estamos mejorando el flujo y reduciendo manipulación.
Si eliminamos una causa de retrabajo, quizá estamos evitando que una persona tenga que repetir innecesariamente una tarea.
Si hacemos visible una condición anormal, quizá estamos evitando que alguien tenga que improvisar.
No siempre ocurrirá así.
Pero vale la pena hacer la pregunta.
Porque mejorar el proceso también puede ser una forma de prevenir.
No se trata de eliminar desperdicio a cualquier costo
Aquí hay algo que vale la pena aclarar.
No todo desperdicio representa automáticamente un riesgo.
Y no toda mejora de productividad genera una mejora en seguridad.
Por eso Lean Safety no debería convertirse en una carrera por hacer las cosas más rápido.
La pregunta correcta es otra:
¿Podemos diseñar una forma de trabajar que sea más segura, más estable y más eficiente al mismo tiempo?
Ese cambio de perspectiva es fundamental.
No buscamos producir más rápido para después solucionar las consecuencias.
Buscamos eliminar condiciones innecesarias que hacen que el trabajo sea más difícil, más variable o más expuesto.
Mirar antes de reaccionar
Tal vez una de las mejores oportunidades de prevención está frente a nosotros todos los días.
Está en ese recorrido que nadie cuestiona.
En ese material que siempre hay que mover.
En esa tarea que siempre debe repetirse.
En esa interrupción que todos aprendieron a resolver.
En esa condición que se volvió parte de la rutina.
La pregunta no debería aparecer únicamente después de un incidente.
También puede aparecer mientras el proceso está funcionando:
¿Por qué estamos trabajando de esta manera?
¿Qué estamos obligando a las personas a compensar?
¿Qué podríamos eliminar desde el diseño?
Porque a veces, mejorar la seguridad no empieza agregando un control.
Empieza eliminando una condición innecesaria del proceso.
Cuando la seguridad empieza a mirar el proceso
Esta es una de las razones por las que Lean Safety resulta tan interesante para KAIROS.
Porque nos permite acercar dos conversaciones que durante mucho tiempo se han tratado por separado:
¿Cómo hacemos mejor el trabajo?
y
¿Cómo hacemos el trabajo de manera más segura?
Tal vez no siempre necesitemos escoger entre una y otra.
Tal vez el verdadero desafío sea diseñar un proceso donde ambas preguntas tengan la misma respuesta.
Ahí es donde la seguridad deja de ser solamente un control añadido a la operación.
Y empieza a formar parte de cómo diseñamos el trabajo.
A veces, mejorar la seguridad no empieza agregando un control. Empieza eliminando una condición innecesaria del proceso.
Control antes que reacción.


